lunes, 26 de abril de 2010

Titanic.


La situación socieconómica de España, cada día se parece más a una tragedia, a un hundamiento, con todos los respetos a las personas que lo están pasando mal se me ocurre la siguiente metáfora.


España, como el Titanic en medio del océano , se hunde.

Su capitán, en nuestro caso el presidente, obcecado en sus restos y ambiciones personales, pilota su nave de forma irresponsable y arriesgada.Ignorando los avisos de peligro que nos conducen a la irremersible tragedia. Incluso cuando ya la nave tenia su suerte echada el confiaba en la solidez de su barco, pensaba que era inexorable, que su tamaño y grandeza no podían acabar en el fondo del océano, pero era evidente que se equivocaba.


Permaneció en el puente de mando hasta el final, haciendo gala de su flema británica, ordeno tocar a la orquesta para disimular el pánico y el caos, en nuestro caso la mediática maquinaria propagandística del partido hace su trabajo mientras los más pudientes abandonan la nave, los humildes eran encerrados por falta de botes para todos.


En nuestro país, los amigos del poder, los políticos usan el bote de la corrupción a modo de salvavidas, mientras se encierran en la bodega de la pobreza a 8 millones de personas más otros 5 de paro.


Cuando la tragedia y la vileza eran evidentes, en cubierta, la orquesta seguía tocando, intentando cubrir con una melodía los gritos de pánico y desesperación del sálvese quien pueda, y la gran nave comenzó a sumerguirse, nada de lo que su confiada tripulación hizo sirvió para evitar la catástrofe, de la que por otra parta ya conocían la posibilidad de que sucediera, pero se sentían soberbiamente superiores a la propia naturaleza.


Con gran estruendo, como el Titanic, España se parte en dos, cuando nuestros gobernantes comprueban que la economía y su gestión han fracasado y el mercado no da para todos se obvia el desastre y se reitera en la repetición de los errores, pero el fallo es estructural.


Entonces vuelve como un fantasma del pasado el rencor y el odio, el enfrentamiento y la división, el egoísmo y la banalidad, en definitiva, el sectarismo.


Si queremos sacar una moraleja de esta metáfora la conclusión es sencilla, conocemos la historia, los que sentimos y nos importa nuestra Patria debemos conocer la verdad con perspectiva y anchura de miras, pero quedarnos impasibles ante este despropósito de gestión y la falta de un concepto claro de nación es muy reprochable, a todos los que de una forma u otra no comulgan con esta forma de hacer política o están sufriendo las consecuencias de la crisis económica, moral e institucional.


Cada uno desde su responsabilidad personal y social debe articular su respuesta para reclamar a nuestros responsables políticos su derecho a pedir equidad, honradez y justicia.

Nosotros desde la nuestra pedimos a los ciudadanos que coincidan con está visión de la situación de nuestro país, un sentimiento de curiosidad hacía el ideario político del movimiento falangista, representado fundamentalmente por FE-JONS, respetando siempre a quienes discrepan, aunque esta actitud no sea recíproca, y a todas las personas de buena voluntad.


Sin complejos ¡Arriba España!

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  2. Lo más triste es que el Titanic se fue a pique por unos icebergs, la naturaleza es caprichosa, pero España, nuestra querida España, se hunde sin que haya un maldito salvavidas al que agarrarse y, esto es lo peor, que no haya un capitán que pueda evitar el hundimiento.-

    ResponderEliminar
  3. Sejmaos justos, los gobernantes tienen muchisima culpa, pero la otra parte la tiene el pueblo, aqui mientras los bancos daban credito facil la gente no pensaba mas que en consumir sin parar mientras el pais se llenaba de inmigrantes problematicos-invasio- y la economia tenia fecha de caducidad y pies de barro.

    ResponderEliminar